1.- Tema: Conocimiento de si mismo

Las oraciones, exámenes, reflexiones, actos de renuncia de nuestra propia voluntad, de arrepentimiento por nuestros pecados, de desprecio propio, realizado todo a los pies de María, ya que por Ella esperamos la luz para conocernos a nosotros mismos. Junto a Ella, podremos medir el abismo de nuestras miserias sin desesperar. Debemos emplear todas nuestras acciones piadosas en pedir un conocimiento propio y el arrepentimiento de nuestros pecados: y debemos hacer esto con espíritu de piedad. Durante este período, consideraremos tanto la oposición que existe entre el espíritu de Jesús y el nuestro, como el miserable y humillante estado en que nos han reducido los pecados. Además, siendo la verdadera devoción una manera fácil, corta, segura y perfecta para llegar a esa unión con Nuestro Señor, que es la perfección a la imitación de Cristo. Entraremos decididamente por este camino, firmemente convencidos de nuestra miseria e incapacidad. Pero, ¿cómo conseguir esto sin el conocimiento de sí mismo?

2.- Oraciones que se rezaran desde el día 13º  al 19º, inclusive

– Letanía al Espíritu Santo

Señor,  ten piedad (bis)
Cristo, ten piedad (bis)
Señor,  ten piedad (bis)
Cristo,  óyenos (bis)
Cristo,  escúchanos (bis)

Dios Padre Celestial,
Dios, Hijo, Redentor del mundo
Dios, Espíritu Santo,
Trinidad Santa, un solo Dios,

Espíritu que procede del Padre y del Hijo, 
Espíritu del Señor, que al comienzo
de la creación planeando sobre
las aguas las fecundaste,
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas,
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas.
Espíritu que das testimonio de Cristo.
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas.
Espíritu que sobreviene a María.
Espíritu del Señor que llena todo el orbe
Espíritu de Dios que habita en nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento
Espíritu de consejo y de fortaleza
Espíritu de ciencia y de piedad
Espíritu de temor del Señor
Espíritu de gracia y de misericordia
Espíritu de fuerza, de dilección (amor reflexivo)
y de sobriedad.
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz
Espíritu de humildad y de castidad
Espíritu de benignidad y de mansedumbre
Espíritu de multiforme gracia
Espíritu que escrutas los secretos de Dios
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos
Inenarrables
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma
de paloma
Espíritu en el cual renacemos                               
Espíritu por el cual se difunde la caridad en
nuestros corazones
Espíritu de adopción de los hijos de Dios
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los
apóstoles apareciste
Espíritu con el cual fueron los apóstoles
Henchidos
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno
como quieres

Sednos propicio, 
Sednos propicio,
De todo mal,
De todo pecado, 
De tentaciones e insidias del demonio. 
De la presunción y desesperación.
De la resistencia a la verdad conocida.
De la obstinación y de la impenitencia. 
De la impureza de la mente y del cuerpo. 
Del espíritu de fornicación. 
De todo espíritu del mal. 

Por Tu eterna procesión del Padre y del Hijo.
Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán 
Por Tu advenimiento sobre los discípulos.
En el día del juicio, nosotros pecadores.
Para que así como vivimos del Espíritu,
obremos también por El.  
Para que reacordando que somos templo
del Espíritu Santo, no lo profanemos. 
Para que viviendo según el Espíritu, no
cumplamos los deseos de la carne.  
A fin de que por el Espíritu mortifiquemos
las obras de la carne.
Para que no te contristemos a Ti, Espíritu
Santo de Dios.  
Para que seamos solícitos en guardar la
unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.  
Para que no creamos a todo espíritu.   
Para que probemos a los espíritus si son
de Dios. 
Para que te dignes renovar en nosotros el
espíritu de rectitud. 
Para que nos confirmes por tu Espíritu
Soberano. 
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo,                                                                          perdónanos,  Señor.   
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo,
escúchanos, Señor. 
Cordero de Dios, que quitas el pecado del   Mundo,                                               
ten piedad de nosotros. 

Ten misericordia de nosotros.

Ten misericordia de nosotros.
Ten misericordia de nosotros.




Ilumínanos y santifícanos.

Ilumínanos y santifícanos.
Ilumínanos y santifícanos.
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Perdónanos, Señor.
Escúchanos, Señor.
Líbranos, Señor
Líbranos, Señor
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Te rogamos óyenos.
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Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique  clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Letanía de Nuestra Señora 

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad
Señor,  ten piedad.
Cristo, óyenos. 
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial.
Dios Hijo Redentor del Mundo
Dios Espíritu Santo.
Trinidad Santa un solo Dios.  Santa María 
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia, 
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre inviolada,
Madre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Esclava del Señor,
Espejo de justicia,
Trono de sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso honorable,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la alianza,
Puerta del cielo.
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los ángeles,
Reina de los patriarcas,
Reina de los profetas,
Reina de los apóstoles,
Reina de los mártires,
Reina de los confesores,
Reina de las vírgenes,
Reina de todos los santos,
Reina concebida sin mancha original,
Reina asunta a los cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz,Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. 
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. 
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. 
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. 
Ten misericordia de nosotros.
Ten misericordia de nosotros.
Ten misericordia de nosotros.
Ten misericordia de nosotros.Ruega por nosotros
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«Perdónanos, Señor.
Escúchanos, Señor.
Ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Ave Maris Stella

Salve, estrella del mar,  Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen, feliz puerta del cielo, 
Pues recibiste aquel Ave, de labios de Gabriel,
ciméntanos en la paz, trocando el nombre a Eva. 
Suelta las prisiones a los reos, da lumbre a los ciegos,
ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes,
Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras plegarias,
el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.
Virgen singular, sobre todos suave,
Haz que libres de culpas, seamos suaves y castos.
Danos una vida pura, prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.
Gloria sea a Dios Padre, loor a Cristo altísimo
y al Espíritu Santo: a los tres un solo honor. Amén.

– Días: 13º 14º 15º 16º 17º 18º 19º

– Día 13º
Leer: San Lucas, capítulo 11,1-10

Letanía del Espíritu Santo
Letanía de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella

– Día 14º. De la obediencia del súbdito humilde a ejemplo de Jesucristo
Hijo, el que procura sustraerse de la obediencia, él mismo se aparta de la gracia; y el que quiere tener cosas propias, pierde las comunes.

El que no se sujeta de buena gana a su superior, señal es que su carne aún no le obedece perfectamente, sino que muchas veces se resiste y murmura.

Aprende, pues, a sujetarte prontamente a tu superior, si deseas tener tu carne sujeta.
Porque tanto más presto se vence el enemigo exterior, cuanto no estuviere debilitado el hombre interior.

No hay enemigo peor ni más dañoso para el alma que tú mismo, si no estás bien avenido con el espíritu.

Necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre.

Porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte del todo a la voluntad de otros.

Pero ¿qué mucho es que tú, polvo y nada, te sujetes al hombre por Dios, cuando Yo, Omnipotente y Altísimo, que crié todas las cosas de la nada, me sujeté al hombre humildemente por ti?

Me hice el más humilde y abatido de todos, para que vencieses tu soberbia con mi humildad. Aprende, polvo, a obedecer; aprende, tierra y lodo, a humillarte y postrarte a los pies de todos.

Aprende a quebrantar tus inclinaciones, y rendirte a toda sujeción.

Letanía del Espíritu Santo
Letanía de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella

– Día 15º
Leer San Lucas, capítulo 13, versículos 1-5.

Necesitamos a María para morir a nosotros mismos.
Para vaciarnos de nosotros mismos es menester morir a nosotros mismos todos los días; es decir, es menester renunciar a las operaciones de las facultades de nuestra alma y de los sentimientos de nuestro cuerpo; es menester ver como si no se viese, oír como si no se oyese, servirse de las cosas de este mundo como si no se sirviese uno de ellas, lo cual llama San Pablo morir todos los días: Quotidie morior (1 Cor. 15,31). Si al caer el grano de trigo en la tierra no muere, permanece solo y no produce fruto bueno (Jn. 12,24). Si no morimos a nosotros mismos y si nuestras devociones más santas no nos conducen a esta muerte necesaria y fecunda, no produciremos fruto alguno, y serán inútiles nuestras devociones; todos nuestros actos de justicia estarán mancillados por el amor propio y la propia voluntad, lo que hará que Dios tenga por abominación los mayores sacrificios y las mejores acciones que podamos ejecutar, y a nuestra muerte nos hallaremos con las manos vacías de virtudes y de méritos, y no tendremos una centella del amor puro que sólo se comunica a las almas muertas a sí mismas, cuya vida se esconde con Jesucristo en Dios.

Es menester escoger entre todas las devociones a la Santísima Virgen, la que más nos lleve a esta muerte propia, como que es la mejor y más santificante, porque ni es oro todo lo que reluce, ni miel todo lo dulce, ni lo más factible y practicado por la mayoría es lo más perfecto.

Como en el orden de la naturaleza hay operaciones que se hacen a poca costa y con facilidad, asimismo en el de la gracia hay secretos que se ejecutan en poco tiempo, con dulzura y facilidad, operaciones sobrenaturales y divinas que consisten en vaciarse de sí mismo y llenarse de Dios, y lograr así la perfección.
Letanía del Espíritu Santo
Letanía de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella

– Día 16º
Durante la primera semana dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismos y la contrición de sus pecados, y todo lo harán con espíritu de humildad. Podrán meditar lo que he dicho sobre nuestro mal fondo y no se considerarán en los seis días de esta semana, más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, animales inmundos; o bien meditarán estas tres palabras de San Bernardo: Piensa lo que fuiste, semen pútrido; lo que eres, vaso de estiércol; lo que serás, cebo de gusanos. Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo que les ilumine por estas palabras: Señor, que yo vea; Señor, que me conozca; Ven Espíritu Santo, y recitarán todos los días el Ave, Maris Stella, y las letanías de la Santísima Virgen o del Espíritu Santo.

De la consideración de sí mismo

No debemos confiar de nosotros grandes cosas, porque muchas veces nos falta la gracia y la discreción. Poca luz hay en nosotros, y presto la perdemos por nuestra negligencia. Y muchas veces no sentimos cuán ciegos estamos en el alma. Muchas veces también obramos mal, y lo excusamos peor. A veces nos mueve la pasión, y pensamos que es celo.

Reprendemos en los otros las cosas pequeñas, y tragamos las graves si son nuestras. Muy presto sentimos y agravamos lo que de otros sufrimos, mas no miramos cuánto enojamos a los otros. El que bien y rectamente examinare sus obras, no tendrá que juzgar gravemente las ajenas.

Letanía del Espíritu Santo
Letanía de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella

– Día 17º
Del juicio y penas de los pecadores. Mira el fin en todas las cosas, y de qué suerte estarás delante de aquel juez justísimo, al cual no hay cosa encubierta, ni se amansa con dádivas, ni admite excusas, sino que juzgará justísimamente. ¡Oh ignorante, y miserable pecador! ¿Qué responderás a Dios, que sabe todas tus maldades, tú que temes a veces el rostro de un hombre airado? ¿Por qué no te previenes para el día del juicio cuando no habrá quien defienda ni ruegue por otro, sino que cada uno tendrá bastante que hacer por sí?

Leer: San Lucas, Capítulo 16, versículos 1-8.
Letanía del Espíritu Santo
Letanía de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella

– Día 18º

Leer: San Lucas, Capítulo 17, versículos 1-10.
Todas las cosas pesadas se deben padecer por la vida eterna. Hijo, no te quebranten los trabajos que has tomado por Mí, ni te abatan del todo las tribulaciones; mas mi promesa te esfuerce y consuele en todo lo que viniere. Yo basto para galardonarte sobre toda manera y medida. No trabajarás aquí mucho tiempo, ni serás agravado siempre de dolores. Espera un poquito y verás cuán presto se pasan los males. Vendrá una hora cuando cesará todo trabajo e inquietud. Poco y breve es todo lo que pasa con el tiempo.

Letanía del Espíritu Santo
Letanía de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella

– Día 19º

Leer: San Lucas, Capítulo 18, 15-30)

Letanía del Espíritu Santo
Letanía de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella