7.- Apostolado del bien común

R.- A que no aciertas a qué aspiro, Rafael?
E.- Pues aspiro a ministro.
R.- Alta aspiración

R.-Y a presidente, ¿no?
E.- Ánimos no me faltan.
R.- ¡Qué honra vas a gozar!
E.- ¡Qué disgustos voy a tener!
R.- Por tus competidores, ¿no?
E.- Por Dios y por España; quiero alta política.

R.- Pertenecerás a algún partido.
E.- A uno que no ha existido nunca: el del bien común.
R.- Haras el tonto
E.- Al contrario, el sabio. ¿Qué dirías tú de quienes siendo muchísimos se dejaran apalear por unos pocos?
R.- Que eran cobardes.

E.- Dime ahora, ¿cómo llamaríamos a los católicos que, siendo la inmensa mayoría de un pueblo, se dejaron avasallar, perseguir, robar y asesinar por una partida de facinerosos?
R.- Tontos.
E.- Pues eso ha pasado en España en los últimos 30 años.

R.- ¿No eran ellos los más?
E.- No. Los más  eran los católicos.

R.- No pudimos prever lo que vendría.
E.- Fuimos tontos. En gran parte del mundo pasa lo mismo. Los católicos somos honrados, devotos, trabajadores, limosneros e infelices.
R.- ¡Gracias!

E.- ¿Tengo razón, o no? Los universitarios en España, por ejemplo, son buenos católicos, matemáticos, físicos, arquitectos, abogados, médicos.
R.- ¿Es que no deben ser políticos?
E.- ¿Políticos del bien común? Sí.
R.- Y ¿cómo se hace eso?
E.- Observando las condiciones que se exigen a los jóvenes para aspirar a cargos de la vida pública. Conveniente preparación para promover el bien común. Estudio de las normas de la Iglesia sobre política. Ejercicio de algún apostolado no político, como preparación para el apostolado futuro de la política. Formación sobresaliente en alguna actividad de la vida pública. Carácter batallador.

R.- ¿Qué es eso de la conveniente preparación para promover el bien común?

E.- El verdadero católico ha de tener presente, que ante todas las cosas y en cualquier coyuntura, ha de portarse como tal, asumiendo los empleos públicos y desempeñándolos con el firme y constante propósito de promover, según su posibilidad, el bien social y económico de la patria, particularmente del pueblo, conforme a las máximas de la civilización cristiana y de defender al mismo tiempo la
causa suprema de la Iglesia, que es la de la religión y la justicia…».
R.- Para ser católicos importa más la aceptación de los dogmas y de la doctrina católica que la práctica de las devociones.

E.- ¿Quién es más católico, el que comulga diariamente y ataca el derecho de la Iglesia a fundar su universidad católica, o el que admite y defiende este derecho, aunque comulgue sólo por Pascua?

¿Quién es más católico, el que asiste diariamente a la misa e impugna el derecho de los obispos a hablar libremente con sus diocesanos, o el que asiste a la misa los días de precepto, pero defiende la libertad de los prelados a comunicarse con los católicos de sus diócesis?

¿Quién es más católico, el que tiene un oratorio privado y reza el rosario diariamente, pero no cree que los católicos tengan derecho a crear partidos políticos católicos, o el que sólo reza el rosario los sábados y sostiene el derecho de los católicos a crear partidos católicos con absoluta libertad?

¿Quién es más católico, el que pertenece a media docena de grupos católicos y sostiene que él es católico en privado, pero no en política, o el que no pertenece a ninguna asociación religiosa, pero se manifiesta católico en público y en privado?

R.- La Iglesia tiene el derecho explicar sus enseñanzas sobre la vida política de los pueblos, las relaciones entre la religión y la política, el origen divino de la autoridad, el deber de la obediencia y de las condiciones de la obediencia cristiana, de cómo la obligación de la obediencia no existe cuando la ley es injusta.

E-Todas estas ideas están abundantemente expuestas  a propósito de la participación de los católicos en la vida pública, en las encíclicas de los últimos Papas. De la colección de encíclicas y cartas pontificias, tomamos las siguientes notas:

«La Iglesia no debe decidirse por ninguna forma de gobierno»
«La Iglesia no es feudo de ningún partido político».
«Arrastrar a la Iglesia en favor de un partido político, es abusar de la religión».
«El alejamiento de los católicos de la política es dañino para la Iglesia».
«Los católicos están obligados por caridad a procurar que la vida pública esté informada de los principios cristianos»
«Los católicos deben prepararse para la política»
«Es un error que se puede ser católico en privado y no serlo en público».
«La esperanza de ventajas políticas seduce a no pocos».
«Los políticos católicos deben evitar la prudencia excesiva».
«La honesta pertenencia de los católicos a partidos políticos distintos, no debe impedir su convivencia dentro de una asociación católica».
«Los católicos pueden pertenecer a los partidos no reñidos con la religión y la justicia».
«Los católicos no pueden recriminar a otros católicos por diferencias meramente políticas».
«Los católicos deben unirse para la defensa y conservación de la religión y la sociedad».
«Es un deber de los católicos declararse como tales en la vida pública»

R.-Siento viva curiosidad por saber qué eso de trabajar en algún apostolado, no político, como preparación para el apostolado futuro en la política.
E.- De los políticos prematuros salen después los políticos sin técnica ni sólida formación, que no adquirieron en el tiempo apropiado, los años de la universidad. Tales políticos son en la historia los ciegos, apasionados, de que habla Cristo, se refiere a Ellos y a la nación por ellos extraviada, no guiada: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿ No caerán los dos en el hoyo? » (Lc 6,39).
R.- Pero una cosa es el apostolado político, y otra el apostolado católico mediante un ejercicio sobrio de la oratoria en conferencias, o el apostolado social como preparación para el apostolado de la política.

E.- Evidente. Más o menos la oratoria, dentro de las actuales costumbres políticas, es una condición indispensable para el ejercicio de los cargos públicos.
R.- Sin embargo, ¡Como que se ha abusado de ella escandalosamente, llegando a confundir el apto para hablar con el apto para gobernar!

E.- Por consiguiente, un ejercicio discreto de la oratoria es medio apto para seleccionar aspirantes a los cargos públicos y para prepararlos a la vida política. Pero, la oratoria empleada en la difusión de las doctrinas sociales de la Iglesia es una base magnifica de educación política, no sólo porque el gran problema del mundo actual es la degradación social, sino porque el orador se pone en contacto inmediato con el pueblo, conoce sus problemas, sus ideales, sus calamidades. Pasemos ahora a la formación sobresaliente en alguna actividad de la vida publica. Sin esa excelencia ni podrán aspirar al poder, ni ejercerlo debidamente, ni llamar la atención de los supremos gobernantes.

R.- Los católicos son destacados por su competencia en los diversos ramos de la gobernación de los pueblos, y son las primeras víctimas de los enemigos de la Iglesia, cuando las situaciones políticas son de orden y paz de los Estados. Sin embargo en tiempos de crisis, son los primeros llamados a dirigir los gobiernos, como puede ocurrir actualmente con la situación del mundo. Con mucha frecuencia se tienen que nombrar ministros católicos, relevantes, por sus cualidades y su fuerza política, para los momentos difíciles.

R.- Quizá ningún pueblo nos aventaja en talentos sobresalientes; pero muchos nos superan en hombres capacitados.
E.- Por eso muchos pueblos prosperan y florecen en todo más que nosotros, aunque entre nosotros haya más hombres inteligentes y religiosos.

R.- Es que en España son excepciones contadas los que se preparan con estudios especiales para educar, o instruir, o dirigir la economía nacional, son pospuestos a los amigos o partidarios, con lo que los hombres de confianza del poder público resultan ser los hombres aptos para el desastre nacional.

E.- Una sociedad en que no existen capacitados sobresalientes que la gobiernen, será una sociedad vulgar, porque la dirigen vulgares. y los pueblos son lo que son sus directores. Y las entidades particulares lo mismo. El prestigio no les viene de sus hombres listos, sino de sus hombres preparados. Un instituto religioso con cuatro notabilidades especializadas cobra más prestigio que otro con muchos talentos. Luego cualquier agrupación de selectos debe a toda costa procurar se formen en ella especialistas notables.

R-¿Cómo se forman los sobresalientes?  E- Supuesta la inteligencia y la aptitud, si no están formados, hay que entregarles las obras 
  para que ellas mismas los formen en la especialidad. Muchas veces ésta es la manera de   
  educarlos, porque la necesidad de las obras empuja a comenzarlas sin técnicos preparados.
  Son aptos con vocación. El hombre hace la obra, y la obra hace al sobresaliente. Tres cosas,
  pues, son las esenciales: talento brillante, aptitud para la especialidad y perseverancia en el
  plan.